Nada hoy más revolucionario que la Paz…

15/Ago/2014

Semanario Hebreo,Por Prof. Oscar Destouet

Nada hoy más revolucionario que la Paz…

Hace
días, semanas…años que nos hablan/ hablamos, sentimos/ lloramos muertes y
violencia. El mundo es uno y nada de lo humano nos debe ser ajeno. Me duele la
guerra. Todas las guerras, y cuando el conflicto vuelve a sonar en el Medio
Oriente mi indignación se acrecienta. ¿Cómo puede suceder en tierras por donde
transitaron hombres y mujeres fundadores de las primeras civilizaciones?

Quisiéramos
exigirles en el presente que también sean ejemplo de la mejor convivencia
pacífica y democrática, pero no podemos hacerlo. Quienes por allá viven no son
dioses son humanos. Aciertan y erran, aman y odian, ante un ataque se defienden
y atacan. No soy imparcial en este conflicto.

Mis
amigos viven en Israel. Quiero lo mejor para ellos, y lo mejor coincide en lo
mejor para sus vecinos: la Paz. Con mayúscula. Con toda la complejidad y los
renunciamientos que conlleva. Dialogar una y mil veces, defendiendo siempre
principios pero por sobretodo personas. Aprendiendo uno del otro, mirando al
día siguiente sin dejar la memoria de quién soy y de donde vengo. Lo
importante, en estos momentos, no es discutir quién y cómo comenzó la contienda
sino cómo se termina.

La
cuestión que nos compromete a todos es aportar una o mil soluciones. La meta
será la paz. Es posible. Fueron más los siglos que hombres y mujeres de
profunda fe con disímiles creencias fueron capaces de vivir y convivir,
próspera y pacíficamente que los tiempos de guerra.

En 1947,
recordó Mariano Arana, “Uruguay apoyó la creación del Estado de Israel. Fue una
actitud de la cual todos nos sentimos orgullosos. Fue un voto de confianza para
un futuro mejor; un acto de reivindicación para los judíos de la diáspora, para
aquellos que padecieron el horror nazi y lograron escapar del ostracismo y los
campos de exterminio. Y fue un voto de confianza para que nunca más se
repitiera la discriminación de un ser humano hacia otro por su aspecto, su
color, sus creencias religiosas o sus opciones políticas” .

Desde el
momento mismo de la independencia como nuevo y legítimo Estado, Israel lucha
por su derecho a existir. Enfrentó batallas políticas y militares, negoció,
intercambió prisioneros – incluso confesos criminales, ocupó territorios que no
le correspondía y de algunos se retiró; pero no descuidó ni un solo momento la
construcción de un próspero país. Su aporte a la ciencia y a las artes es
ejemplo a nivel mundial. Su mirada humanista se refleja ante cada catástrofe
internacional enviando ayuda solidaria. Logró acuerdos diplomáticos con Egipto
y Jordania, y ahora negocia con la Autoridad Nacional Palestina como antes lo
hizo con su líder histórico Yasser Arafat.

Comparto
lo manifestado por el Gral. Líber Seregni, fundador del Frente Amplio, al decir
que la “paz será posible si y solamente si hay un reconocimiento explícito de
cada una de las partes sobre la realidad de la existencia de la otra.
Palestinos reconociendo de manera rotunda y definitiva la existencia del Estado
de Israel y el condigno reconocimiento, de los israelíes y del Estado de
Israel, de la existencia de un estado palestino, ambos libres, soberanos, para
desarrollar cada uno su vida en el respeto a los demás” . Agregó “no habrá paz
mientras haya terrorismo, ya que el combate por la paz lleva implícito el
combate contra el terrorismo”. Hoy la lucha de Israel es contra una fracción
política (espero que minoritaria) que domina en la Franja de Gaza: Hamas. Su
programa no oculto, es lograr la eliminación de Israel de su legítimo espacio.
El método, una política criminal de goteo asesino. Decenas de miles de cohetes
lanzados contra poblaciones civiles israelíes. La respuesta una durísima
incursión militar. Poco se ha hablado del gigantesco gasto en defensa que la
sociedad israelí debe realizar cada año para mitigar el daño de los cohetes
lanzados por Hamas, además del tremendo daño psicológico y en vidas humanas.
Sin tantos recursos disponibles para su autodefensa, pero fundamentalmente con
otra concepción de la vida y la muerte, la población en la Franja de Gaza muere
sin tregua.

No lo
queremos. Nuestro compromiso, aunque para muchos parezca utópico es sumar otra
voz por la paz. Mi gobierno (voté al Frente Amplio y de seguro lo volveré a
hacer en octubre próximo) se equivocó en solo valorar la magnitud
(“desproporcionada” dice) de la respuesta del gobierno de Israel. La
estrategia, reitero, es aportar/ apostar por la Paz sin adjetivos. Sin permitir
visiones dicotómicas de buenos y malos. Condenando las acciones que conllevan
muertes prematuras de prácticas terroristas e irracionalidades militares.
Espero que la sociedad uruguaya toda sin distingo alguno se sume a una gran
cruzada por el dialogo y la paz mundial donde la convivencia pacífica sea fruto
del respeto en la diversidad. Cuidémonos de aquellos que quieren aflorar
sentimientos discriminadores y aislacionistas, anti judíos y/o pro belicista
tan lejano a un pensamiento libre, democrático y progresista.

Oscar
Destouet
Profesor
de Historia